
También conocida como Casa el Cuco, esta humilde vivienda albergaba ya en la década de 1940 una familia numerosa que, según los testimonios, estaba compuesta por un matrimonio (Fermina y Pascual) y entre media y una docena de hijos.
El actual estado de deterioro de sus restos no permite conoce con exactitud cómo era su interior pero los testimonios orales nos hablan de una construcción de pequeñas dimensiones y también con una estancia excavada en la parte posterior.
Había una casa más adelante de la nuestra, más vieja… muy vieja. Allí vivían como cinco hijos y el matrimonio. De Casa el Cuco llamaban. El marido se llamaba Pascual y la mujer Fermina. Era pastor él y ella tenía tos esos hijos. Vivían mu pobrecicos. Una casica… bueno, peor que la que teníamos nosotros. Mujer n.1931
Debajo mismo (de la ermita está la) casa de la Fermina. Casa la Fermina tenía pues… once o doce hijos. Pobres, a veces venían a mi madre, que a ella tampoco le sobraba mucho, y decían: “María ¿nos puede dar una latita de aceite, una taza d’aceite?” Y ya no se la devolvían. Nos llevábamos bien, pero pobres… Hombre n.1933